SECCIÓN DE RELIGION:

Reflexión sobre mi experiencia por el paso del colegio:
Mi travesía educativa, en un colegio de esencia religiosa y unida a la Familia Divino Maestro, ha sido un viaje lleno de experiencias divertidas y momentos de profunda reflexión.
En los momentos tranquilos de mi vida escolar, donde el aprendizaje y la espiritualidad se combinan de una forma especial, he tenido la suerte de pasar desde el primer grado hasta estar apunto de mi graduación en undécimo.
Recuerdo con cariño mis primeros años en el colegio, cuando las risas inocentes de mi y de cada una de mis compañeras resonaban en la zona de preescolar y en cada juego. Y gracias a mis docentes de esos años aprender era como un juego, y mi curiosidad me acompañaba. Con cada nueva lección, no solo se abrían puertas en mi mente, sino también en mi corazón, donde comenzaron a sembrar las primeras semillas de la espiritualidad que me han acompañado a lo largo del tiempo.
Con el paso del tiempo, la figura de Jesús, el Divino Maestro, se convirtió como en mi guía y luz. Su enseñanza de amor me ha inspirado siempre a buscar la verdad y el conocimiento, y cada día en el colegio se transformaba en una oportunidad para aprender y reflexionar sobre la vida.
Mis años de infancia y adolescencia estuvieron llenos de aventuras, y gracias a esto descubrí a mis amigas, que me enseñaron que es la amistad verdadera, lo importante y valiosa que es, y que debe de estar llena de respeto y amor, valores que se nos enseñaban constantemente.

Al llegar al bachillerato, la espiritualidad tomó un nuevo significado para todas, las actividades en clase nos llevaron a cuestionar nuestra fe y fortalecer nuestras creencias. Y a medida que se acerca la graduación, siento en mi corazón una profunda gratitud por cada momento vivido y sé que también he moldeado mi carácter y mi espíritu, y he aprendido que formar parte de esta comunidad es un regalo, que nos llama a servir y a vivir con propósito, siguiendo el ejemplo de amor y dedicación que Jesús nos enseñó.
Al concluir este capítulo de mi vida, me despido de mis aulas y de mis compañeras, llevando conmigo no solo conocimientos, sino también una profunda conexión espiritual y un compromiso de vivir con integridad y amor toda mi vida, y en lo más profundo de mí, sé que el aprendizaje y la espiritualidad me enriquece el alma y prepara el camino hacia mi futuro. Y así, el aprendizaje fue más allá de lo académico, llevándonos a conocernos a nosotras mismas mejor y a prepararnos para enfrentar el mundo con fe y fortaleza.

Estoy totalmente agradecida con cada cosa que he aprendido en el colegio, cada enseñanza, cada palabra, cada amistad, es todo lo que ha formado la persona que soy ahora, y de la cual estoy orgullosa. Sé que terminar esta etapa va a ser difícil y nostálgico, extrañare mis amistades, mis docentes, mis aulas, mis clases, mis descansos, entre otras muchas cosas; pero me iré con tan buenos recuerdos, con buenas amistades y maravillosas aventuras que estarán en mi alma recordándome siempre lo que soy.
Como persona creyente también estoy muy agradecida de formar parte de la familia del Divino Maestro, el colegio siempre reforzó mis creencias y ayudo a mi fe, y sé que siempre voy a estar acompañada de Dios, y él me guiara para poder vivir un futuro lleno de amor, bendiciones y armonía.
De verdad gracias por cada momento, cada risa, cada esfuerzo, cada experiencia y cada sentimiento.